Todo en su medida y armoniosamente: de la ampliación de derechos en contextos de crisis.

Hace algunos días salió la noticia, de forma tendenciosa, sobre la presentación de un proyecto de Ley en la Legislatura de Río Negro titulado “Reparación histórica para personas travestis trans de la Provincia de Río Negro”. Esto podrá sonar para algunos sectores como una iniciativa de progreso o ampliación de los derechos adquiridos durante los períodos de gobiernos peronistas; para otros, en cambio, resonará una retórica de gasto público y privilegios para las minorías.

Los sectores políticos conocidos que odian desde siempre a la comunidad trans no tardaron en salir a pegarle a los legisladores y legisladoras que lo presentaron: títulos amarillistas, memes travistiendo a legisladores, dirigentes de LLA y del PRO hablando de “la locura kuka”. Todo un escenario circense que deja mucho que desear de cada uno de los espacios partidarios que formaron parte del espectáculo. Porque es eso: un espectáculo que juega con la realidad de cientos de personas que hoy la viven mal.

Por un lado, legisladores que no supieron o no quisieron medir el tiempo político, el contexto económico y social. Por el otro, no se quedaron atrás los dirigentes violetas y amarillos al usar el enojo social para sacar rédito político.

 

Lamento muchísimo que quienes, sabiéndose minoría parlamentaria, presentaron un proyecto sin previsibilidad y viabilidad en un contexto de crisis nacional y provincial tan cruel que golpea a todos los trabajadores y trabajadoras de nuestra región. Lo que generaron es indignación social que se traduce en más violencia real hacia nuestras identidades, que constantemente están siendo atacadas por no encajar en normas sociales, culturales y políticas que son conocidas y palpables en cada uno de los casos visibles en el país. También producen falsas expectativas en una comunidad que de forma sistemática ha sido excluida de los espacios educativos, laborales y sanitarios, convirtiéndose lo público en una expresión de deseo que no puede ser prometida a la ligera por quienes representan al pueblo rionegrino.

Porque sí, las travestis y trans somos rionegrinas, y como todos nuestros conciudadanos lo que le pedimos a la política es que se ponga a trabajar sobre los verdaderos problemas que enfrenta Río Negro y Argentina: trabajo, salario, producción. Sin trabajo, nosotras no trabajamos y no queremos, como dicen algunos, “privilegios”. Lo único que buscamos es que se cumplan y garanticen los derechos constitucionales y adquiridos por los que tantas compañeras han dejado la vida: trabajo, salud y educación. Sectores que tanto el gobierno provincial y nacional están destruyendo de forma sostenida. No podemos hablar desde el peronismo de otras cosas en este tiempo que no sean la protección y promoción del trabajo, la defensa de la educación y de garantizar condiciones dignas en el sistema público de salud. Si la política se sienta y discute estos problemas, no hacen falta reparaciones históricas, porque las travestis queremos estudiar, tener salud y trabajar. Fortalecer derechos, no crear parches que no solucionan los problemas de fondo.

En la provincia y en distintos municipios ya hay políticas públicas de promoción y acceso al trabajo y la salud que no están siendo aplicadas o su aplicación se ha visto pausada estos últimos años. Entonces, debemos empezar por ahí: qué hay, qué se cumple, qué no se aplica y cómo mejorar la calidad de vida de toda una comunidad.

Los proyectos legislativos no pueden ser presentados sin una verdadera participación de los sectores a quienes va a alcanzar: organizaciones sociales, militantes, dirigentes y compañeros y compañeras que pueden aportar otra mirada en un momento de nuestra historia en el que debe primar una frase ya conocida: “Todo en su medida y armoniosamente”.

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